
Con la serie 2 recién lanzada y los 3 a punto de llegar, no debemos tomar al Mazda Kiyora como un prototipo de producción inmediata. Es, mas bien, una declaración de intenciones acerca de cómo interpreta la marca japonesa el automóvil del futuro en una dimensión interior a la del pequeño Serie 2. Marca pues el camino hacia como podría ser en un futuro a medio plazo un pequeño compacto que cumpliera con el ambicioso proyecto de reducir las emisiones de gases contaminantes a un 30%.
Pero la protección medioambiental no tiene porque ir reñida con la diversión al volante. Para nada. En este sentido, el Kiyora es un automóvil urbano, pequeño y ligero, no en vano es la última entrega en la estrategia de reducción del peso. Su carrocería es rugida y muy ligera, de fibra de carbono. Su motor, un gasolina 1.3 de inyección directa incorpora un sistema de detención del motor al ralenti. Se acopla a un cambio automático de seis velocidades y nueva factura que permite al concept anunciar unas emisiones de apenas 90gr/km.
Sus creadores definen al Kyora como un multiusos urbano de inspiración coupe pero múltiples personalidades; entre ellas brillando especialmente sus sentimientos urbanos aunque sin perder capacidad en áreas metropolitanas. Sus dimensiones (3.77 m de longitud, 1.68 de anchura y 1.35 de altura dan pie a pensar en una gran maniobrabilidad y siempre poder encontrar un hueco en el que aparcar sin mayor dificultad.)













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