
Los accidentes son previsibles, por lo que vale la pena invertir en su solución.
Lamentablemente muchas personas en una lectura simplista, casi “profética”, consideran a los “choques” como sucesos fortuitos o azarosos: “destino fatal”.
Por lo contrario, su estudio nos permite aseverar que derivan de una serie de razones bien específicas. Los accidentes no son casualidad, responden a una causalidad. Causas que están presentes en situación de peligro, en mayor o menor grado: conductor cansado o alcoholizado, bandas de rodamiento con huellas sin la profundidad necesaria, peatón atravesando una calle en un lugar o momento indebido, ciclista circulando a contra mano sin alguna luz o elemento reflectivo, entre muchos otros ejemplos.
Continuar leyendo …