
Los accidentes de transito y la importancia de dos segundos
La perdida de calidad de vida o de la vida misma, constituye una de las peores y no deseadas consecuencias del transito.
Mas de medio millar de fallecidos y mas de cien millones de dólares en atención a lesionados son algunos de los desproporcionados guarismos que arrojan anualmente los accidentes de transito.
Esta verdadera epidemia, principal causa de muerte de adolescentes y jóvenes, ha llegado hace un tiempo y parecería, por su tendencia creciente, que no hay remedio eficaz para su cura.
Día a día los ciudadanos leen escuchan y asisten a crudas imágenes de accidentes de transito, algo que los lleva en primera instancia a la sorpresa, la consternación y al lamento.
Para los directamente implicados y para aquellos que hablan de temas de actualidad, aparece inmediatamente la búsqueda de culpables. Se mencionan palabras como “imprudencia”, “alcohol”, “velocidad”, etc.
En una instancia mas profunda, irremediablemente surgen una larga serie de soluciones ejemplares. Clasificadas desde hace décadas las mismas pertenecen a las famosas “3 E”: Educación, Fiscalización e Ingeniería de Transito. Desde el simple lomo de burro hasta el más complejo sistema inteligente de semáforos, los programas educativos de prevención para los niños y adolescentes y, el incremento de los valores de infracciones, son algunas de las medidas que se han implementado, o al menos intentado, con ese ansiado fin.
De mas esta decir que todas y cada una de las soluciones son sumamente validas pero que tan importante como ellas mismas son dos aspectos: la toma de conciencia del problema y el enfoque sistemático necesario para su aplicación.













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