
Los accidentes son previsibles, por lo que vale la pena invertir en su solución.
Lamentablemente muchas personas en una lectura simplista, casi “profética”, consideran a los “choques” como sucesos fortuitos o azarosos: “destino fatal”.
Por lo contrario, su estudio nos permite aseverar que derivan de una serie de razones bien específicas. Los accidentes no son casualidad, responden a una causalidad. Causas que están presentes en situación de peligro, en mayor o menor grado: conductor cansado o alcoholizado, bandas de rodamiento con huellas sin la profundidad necesaria, peatón atravesando una calle en un lugar o momento indebido, ciclista circulando a contra mano sin alguna luz o elemento reflectivo, entre muchos otros ejemplos.
Siendo así no solo podemos, sino debemos esforzarnos en la prevención, tanto individual como colectivamente. Cada persona Febe tomar consciencia de las consecuencias que puede tener un viaje por la vía publica sea como conductor, peatón o pasajero. Por su parte autoridades gubernamentales y empresas deben asumir sus responsabilidades y asignar los siempre escasos recursos humanos y económicos a la prevención de accidentes., según su competencia. A modo de ejemplo: cursos de manejo defensivo y avanzado, registro nacional de conductores, capacitación de personal inspectivo, implementación de sistemas de atención al accidentado, inclusión de materia seguridad en el transito en cursos primarios y secundarios y una correcta señalización vial.













Sin Comentarios
Deja tu Comentario